Los conductos de ventilación industriales pueden contener varios tipos de patógenos incluyendo bacterias, hongos, protozoos y virus. Los microorganismos pueden producir aerosoles biológicos, partículas suspendidas en el aire que pueden estar contaminadas por microorganismos. Si el ser humano respira estos aerosoles puede sufrir daños causados por estos agentes patógenos.
Es importante mantener una buena calidad del aire interior para evitar la propagación de enfermedades. La ventilación juega un papel primordial para controlar y reducir estos riesgos de infección. Los sistemas de ventilación permiten controlar y mantener en niveles adecuados las concentraciones de ácaros del polvo y las partículas debidas a animales domésticos, mediante la introducción de aire fresco exterior.